La de siempre
La que me sabe hacer beber
La magia negra de su piel
La que me adora, la que me ignora
Lo clásico de una mujer
Y no es gran cosa, ya lo sé
Pero es tan mía a la vez
No sé si es bella, pero es tan ella
Que me gusta como es y me sabe comprender
La de siempre, tan dulce y tan felina
Sorprendente, diabólica y divina
La de siempre, tan desconcertante
Pero tan buena amante y tan mía
La que me sabe acariciar
Hasta llegarme a desbordar
Toda ternura, toda locura
Y además qué puedo hacer
Si me gusta esta mujer
La de siempre, tan dulce y tan felina
Sorprendente, diabólica y divina
La de siempre, tan desconcertante
Pero tan buena amante
La de siempre, tan dulce y tan felina
Sorprendente, diabólica y divina
La de siempre, tan desconcertante
Pero tan buena amante y tan mía